por Jaime Sabines
La
luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada
dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también
alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un
pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de
conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a
los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre
a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de
luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir
Pon
una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás
lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la
luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a
los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y
para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas
Escucha la poesía
(leído por Danilo Reyna)
The Moon
by Jaime Sabines
You
can take the moon in spoonfuls
or
in tablets once every two hours.
It
works as a hypnotic and a sedative
and also provides relief
for
those who have an overdose of philosophy.
A
piece of moon in your pocket
is
a better charm than a rabbit's paw:
it
helps to find someone to love,
to be rich without anybody knowing
and
keeps doctors and hospitals away.
You
can give it as a dessert to children
when
they can't get to sleep,
and
a few drops of moon in the eyes of the old
help
to die well.
Put
a tender moon leaf
under
your pillow
and
you will see what you would like to see
and
always carry a little bottle of moon air
for
when you feel you're suffocating
and
give the moon's key
to
prisoners, and the disenchanted.
For
those sentenced to death
and
those condemned to life
there
is no better tonic than the moon
in
precisely measured doses.



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